LA IMPRESCINDIBLE (E INVISIBLE) LABOR DE LA MUJER OLIVARERA

Hoy celebramos el Día Internacional de la Mujer, también llamado Día Internacional de la Mujer Trabajadora, para reconocer su imprescindible participación en la sociedad y para reforzar su propio desarrollo en pie de igualdad con el hombre.

Desde Olivatia queremos ensalzar la figura de las trabajadoras rurales en particular y poner en su justo valor su papel durante tanto tiempo en las labores de campo, si cabe aún menos reconocido que en otros sectores.

Las mujeres rurales, que representan más de la cuarta parte de la población total mundial, en su mayoría dependen de los recursos naturales y de la agricultura para su sustento.

En los países en vías de desarrollo, las mujeres rurales representan aproximadamente el 43% de la mano de obra agrícola. Su labor pasa por producir, procesar y preparar gran parte de los alimentos que se consumen en el mundo, algo verdaderamente imprescindible en los países en los que miles de personas no tienen acceso a una alimentación mínima diaria garantizada. Por todo ello, las mujeres rurales sean críticas para el éxito de la nueva agenda de desarrollo sostenible para 2030 de Naciones Unidas

El 76% de los pobres extremos viven en zonas rurales. Por eso, asegurar el acceso de las mujeres rurales a los recursos agrícolas productivos contribuye de manera definitiva a disminuir el hambre y la pobreza en el mundo. Otro día importante para recordar esta encomiable labor es el 15 de octubre, Día Internacional de la Mujer Rural.

En el mundo del olivar, la Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales de Andalucía (FADEMUR), la región que más aceite del mundo exporta, la labor de las mujeres en el campo es invisible porque no genera derechos individuales ni de futuro.

Según datos de la Seguridad Social en España, la mitad de las personas censadas en el régimen especial agrario son mujeres. Sin embargo, cuando se habla de empresarias agrícolas, la cifra baja mucho: en Andalucía, menos del 30% de los empresarios agrícolas son mujeres.

Cabe denunciar también la situación de las las jornaleras, las primeras de las que se prescinde cuando la campaña viene baja en producción. Los propietarios de tierras priman la contratación de hombres sin tener en cuenta que el trabajo no está relacionado directamente con la fuerza, sino que es más una cuestión de experiencia.

Aunque tarde, poco a poco se van dando pasos hacia la igualdad. Desde 1996 existe la equiparación salarial entre hombres y mujeres en la recogida de la aceituna y, tan sólo hace diez años, se aprobó Ley Orgánica 3/2007 para la igualdad efectiva de mujeres y hombres, en la que en su artículo 5 se destaca el derecho a la “igualdad de trato y de oportunidades en el acceso al empleo, en la formación y en la promoción profesionales, y en las condiciones de trabajo”.

Aunque la ley poco a poco vaya avanzando hacia la igualdad, la práctica demuestra que aún hay mucho camino que recorrer para darle a la mujer agrícola el puesto que se merece.

Hoy es buen día para reconocer su excelente trabajo en el campo y su encomiable aportación al mundo del aceite de oliva.

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